La Troje de La Calera, el botijo y las ratas que sólo nombro de pasada

El ahora no era una posibilidad en aquellas ruinas. Proporcionaban la alegría del sol en lo alto. Las sombras que este cuerpo proyectaba eran dotadas de sentido por el mero hecho de estar quietas. Al lado nuestro, mío, una pared carcomida daba la espalda al atardecer. La noche sólo era una excusa para dormir. Refrescaba ...

Encomio del sirviente

Con todo el cariño que acierto a intuir, incluso a saber, a Marisa Bou Arrué. . Es la noche, cerrada, plegada a la sordidez de un relámpago. Tan sólo espero el sonido del trueno cuando la puerta se abre. Es mi señor. Viene cansado. El portazo es mi espera reducida a un golpe que llego a notar ...