Héctor Fernández, in memoriam

He aquí para todos los que te quisimos, amigo. Para todos los que fuimos tú y aquí seguimos... intentándolo. . Alabada sea la hierba en la que nos sentamos un día, lata de mahou en mano, para caminar con palabras sobre nuestras rutinas de miércoles, abrumadoras de dicha, descalzas (efectivamente, no tenían zapatos). Tú me miraste, amigo, ...