Quién sabe si algún día, cuando tú me perdones (29/08/10)

A A. J. . Somos pocos, nuestras narices apenas aguantan un estornudo, tampoco tenemos dientes, acaso nos apañamos con un colmillo para degustar el pan de nuestras sopas de ajo, nuestros ojos están algo descosidos y sus hilachos aguantan mejor cuando cerrados, siempre dejamos en las almohadas algún trozo de piel, así siempre, pero algún día, digo, ...